
Este bilbaíno aterriza en Peñafiel para profesionalizar la gestión de la nueva bodega de Protos (inversión de 36 millones de euros) y relanzar la imagen de una marca que, además de grandes crianzas y reservas, elaborará tintos de corte más moderno. Siempre que se pueda, porque la calidad es su lema. De hecho, este año no harán reservas por la deficiente calidad de la uva.
